Movilidad Reducida

Las personas que forman parte de este grupo son tanto aquellas que tienen una discapacidad relacionada con la movilidad (paraplegia, tetraplegia, invidentes, problemas óseos, etc.) como quienes tienen dificultades por otros motivos (ancianos, embarazadas, personas con niños pequeños, etc.).

 

 

En las grandes ciudades nos encontramos cada vez con mayor

frecuencia con

vehículos mal aparcados en zonas peatonales, pasos de peatones,

etc….

Para una persona de movilidad reducida estos obstáculos suponen

un gran

esfuerzo en su día a día.

Existe un debate sobre la conveniencia de la coexistencia entre

usuarios de la vía pública y sus requerimientos específicos de

diseño que se complica cuando se trata de usuarios con

necesidades específicas como personas mayores,

niños o personas con alguna discapacidad de movilidad.

Este colectivo requiere la adopción de medidas técnicas más

específicas que garanticen su accesibilidad en la vía pública, con

sus distintas particularidades ya que la misma adaptación no puede

ser válida para una persona con problemas

de movilidad sensorial (ceguera) o con problemas de movilidad motora

(parapléjicos). Los beneficios para unos suponen un reto para los otros (por

ejemplo resaltes en los pasos de peatones ayudan a las personas invidentes

pero dificultan a las personas que están en silla de ruedas).

Es necesario que entre todos colaboremos para ayudar a mejorar su situación.